El Auge Imparable de las Pilas de Combustible de Hidrógeno: Tendencias Globales Clave para tu Futuro Energético

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¡Hola a todos, mis queridos apasionados por la innovación y el futuro sostenible! ¿Alguna vez se han preguntado cómo será el mundo cuando dejemos de depender tanto de los combustibles fósiles?

Yo sí, ¡y mucho! Últimamente, he estado sumergiéndome de lleno en un tema que me tiene completamente fascinada: la tecnología de celdas de combustible de hidrógeno.

Parece sacado de una película de ciencia ficción, ¿verdad? Pero déjenme decirles, ¡es más real y prometedor de lo que imaginamos! Estamos viviendo un momento clave donde la energía limpia ya no es solo una opción, sino una necesidad urgente, y el hidrógeno está emergiendo con una fuerza imparable en el panorama energético global.

He notado cómo cada día más países y empresas están apostando fuertemente por esta fuente, no solo en vehículos, sino también en industrias, ¡y las cifras de inversión son una locura!

Es como si de repente, el futuro energético estuviera tocando a nuestra puerta, y este combustible silencioso y poderoso fuera la llave. Personalmente, me emociona pensar en las posibilidades que esto abre para un planeta más limpio y una economía más verde.

Pero, ¿estamos realmente listos para esta revolución? ¿Qué nos depara el mercado global en los próximos años? Acompáñenme, porque vamos a desentrañar este fascinante universo y descubrir juntos todas sus aristas.

En este artículo, les aseguro que vamos a conocer cada detalle con la mayor precisión.

El corazón verde de la energía: Entendiendo la tecnología

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Cuando hablamos de celdas de combustible de hidrógeno, a lo mejor suena a algo supercomplicado, pero ¡no se asusten! En esencia, estamos hablando de un dispositivo que, de una manera limpia y eficiente, transforma la energía química del hidrógeno en electricidad. Piensen en ello como una batería que nunca se “agota” mientras tenga combustible. Funciona mediante un proceso electroquímico fascinante donde el hidrógeno y el oxígeno se combinan para formar agua, y en ese proceso, ¡voilà!, se genera electricidad. ¿Lo mejor de todo? Los únicos subproductos son agua y calor, lo que significa cero emisiones contaminantes y cero gases de efecto invernadero en el punto de uso. Personalmente, la idea de un transporte o una industria que solo emite agua me parece algo mágico y tremendamente necesario para nuestro planeta. Me he dado cuenta de que, aunque el concepto lleva décadas existiendo, como lo propuso Sir William Grove en 1838, ahora es cuando realmente está despegando gracias a los avances en materiales y eficiencia.

¿Cómo funciona realmente este portento?

Imagina una celda de combustible como un sándwich de tres capas: un ánodo, un cátodo y un electrolito en el medio. El hidrógeno se introduce en el ánodo, y el oxígeno (del aire que respiramos) en el cátodo. Lo que ocurre es que un catalizador en el ánodo hace que las moléculas de hidrógeno se separen en protones e electrones. Los protones, que tienen carga positiva, viajan a través del electrolito hasta el cátodo, mientras que los electrones, que no pueden pasar por ahí, se ven obligados a tomar un “atajo” a través de un circuito externo, ¡y es justo esa corriente de electrones la que genera la electricidad que podemos usar! Una vez en el cátodo, los protones y los electrones se unen con el oxígeno para formar agua. Es un baile químico perfecto, silencioso y, lo más importante, ¡limpio! Es verdad que hay distintos tipos de celdas, como las PEMFC (Membrana de Intercambio de Protones) o las SOFC (Óxido Sólido), y cada una tiene sus particularidades y aplicaciones, pero el principio fundamental es el mismo: transformar la química en electricidad de una forma sostenible.

Ventajas que me han dejado con la boca abierta

Mi experiencia investigando esto me ha mostrado que las ventajas de las celdas de combustible de hidrógeno son numerosas y muy atractivas. Primero y principal, la eficiencia energética es altísima. Mientras que los motores de combustión interna pueden alcanzar eficiencias de alrededor del 35%, las celdas de combustible pueden llegar hasta un 60% o más, ¡una barbaridad! Esto se traduce en un mejor aprovechamiento de la energía y, por ende, en un menor consumo de combustible para obtener la misma cantidad de energía. Además, la autonomía que ofrecen en vehículos es comparable, e incluso superior en algunos casos, a la de los vehículos tradicionales de combustión, y los tiempos de repostaje son rapidísimos, lo que es un plus enorme si pensamos en la comodidad y en el día a día. Recuerdo una vez que tuve que esperar horas para cargar un coche eléctrico en un viaje, y la idea de repostar en minutos con hidrógeno, ¡me parece oro puro! Otro punto a su favor es su operación silenciosa, ya que la energía se produce a través de una reacción química y no por combustión. Menos ruido en nuestras ciudades es algo que todos agradecemos, ¿no les parece?

El panorama global: ¿Quién está liderando la carrera?

Si hay algo que me ha quedado claro es que esta carrera por el hidrógeno limpio ya está en marcha, y con mucha fuerza. He visto cómo países de todas partes del mundo están invirtiendo cantidades ingentes de dinero y recursos en esta tecnología. Estamos hablando de una transformación energética a escala global, y es fascinante ver cómo cada nación busca posicionarse. La Unión Europea, por ejemplo, ha sido muy clara con su estrategia, buscando instalar 40 gigavatios de capacidad de electrolizadores de hidrógeno renovable para 2030 y apostando fuerte por la descarbonización con su Acuerdo Verde Europeo. España, por nuestra parte, no se queda atrás, con planes ambiciosos de alcanzar hasta 11 GW de capacidad para 2030 y con el desarrollo de infraestructuras clave como el Corredor Ibérico del Hidrógeno (H2Med), que nos conectará con Francia y Alemania para exportar hidrógeno verde. Es increíble cómo la política y la innovación se unen para dar forma a este futuro.

Gigantes y pioneros en la economía del hidrógeno

Cuando miro el mapa, me doy cuenta de que hay algunos jugadores muy activos en esta liga. China, a pesar de ser un gran consumidor de hidrógeno “gris” (el producido con combustibles fósiles), está virando hacia el verde y ya tiene más de 30 proyectos de hidrógeno renovable en desarrollo, con planes económicos que lo sitúan como una de las industrias del futuro. Japón fue un pionero, siendo el primer país en formular una estrategia nacional de hidrógeno en 2017, con una inversión significativa en tecnología de pilas de combustible. Y no podemos olvidarnos de Australia y Países Bajos, que están a la vanguardia con megaproyectos de producción de hidrógeno verde utilizando energía eólica y solar. Es impresionante ver cómo estas naciones, con sus particularidades, están empujando el carro de esta revolución energética. Incluso países de América Latina y el Caribe, como Chile, Argentina, Brasil, y México, están desarrollando sus propias estrategias y tienen un potencial enorme para ser líderes en exportación, con proyecciones de inversión multimillonarias.

Inversiones que marcan el rumbo

Las cifras de inversión no mienten: el mercado del hidrógeno y las celdas de combustible está en plena ebullición. El mercado global de celdas de combustible de hidrógeno fue valorado en 5.366,8 millones de USD en 2024 y se proyecta que alcanzará los 49.499,9 millones de USD para 2033, con una tasa compuesta anual del 28,0%. Otros informes señalan que el mercado global de hidrógeno a energía se valoró en 7.17 mil millones de USD en 2023 y se espera que crezca hasta 66.24 mil millones de USD para 2032. ¡Son números que te hacen sentir que estamos en el umbral de algo gigante! Asia-Pacífico lidera este crecimiento, con una participación del 63.6% en el mercado global de hidrógeno a energía en 2023, pero Europa también está pisando fuerte, con un mercado de hidrógeno valorado en 40,2 mil millones de USD en 2024 y con un crecimiento proyectado del 4,2% hasta 2034. Los gobiernos están incentivando, las empresas están innovando, y el resultado es una marea de inversión que está transformando el panorama energético. Mi instinto me dice que esto solo es el principio y que la próxima década será crucial para consolidar esta tecnología a nivel mundial.

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Los desafíos del camino: ¿Qué nos frena?

Aunque el futuro del hidrógeno suena brillante y prometedor, no todo es un camino de rosas, ¡y es importante ser realistas! Como en cualquier innovación a gran escala, existen desafíos significativos que debemos superar para que esta tecnología alcance su máximo potencial. Uno de los mayores obstáculos, y de los que más me preocupan, es la falta de una infraestructura robusta para el almacenamiento y el transporte del hidrógeno. A diferencia del gas natural o la electricidad, que ya cuentan con redes extensas, la infraestructura para el hidrógeno es, por ahora, muy limitada. ¡Imaginen la cantidad de estaciones de servicio de hidrógeno que hacen falta en comparación con las de gasolina! Actualmente, solo hay 337 estaciones de servicio de hidrógeno en todo el mundo, la mayoría en Alemania y Japón. Construir esta infraestructura desde cero es costoso y lleva tiempo, y la adaptación de las tuberías de gas natural existentes presenta retos como la “fragilización por hidrógeno”, que puede debilitar los metales.

Barreras técnicas y económicas a superar

Otro punto crítico es el costo de producción del hidrógeno verde, que sigue siendo más elevado que el de las alternativas convencionales. Aunque la electrólisis para producir hidrógeno a partir del agua es un proceso limpio, la electricidad utilizada debe provenir de fuentes renovables para que sea verdaderamente “verde”, y esto añade un costo. He leído que países como México tienen el potencial de producir hidrógeno verde a costos hasta un 64% más bajos, lo que me da una chispa de esperanza. Además, la baja densidad volumétrica del hidrógeno en condiciones ambientales normales implica que para almacenarlo y transportarlo en grandes cantidades, debe ser comprimido a presiones altísimas o licuado a temperaturas extremadamente bajas (-253 ºC), procesos que consumen mucha energía y encarecen el transporte. La investigación y el desarrollo de nuevos materiales que permitan un almacenamiento más eficiente y económico son esenciales. Mi experiencia me ha enseñado que la innovación rara vez viene sin sus retos, pero también me ha demostrado que la persistencia humana es capaz de encontrar soluciones sorprendentes.

Aplicaciones que transformarán nuestro día a día

¡Aquí es donde la cosa se pone emocionante de verdad! La versatilidad de las celdas de combustible de hidrógeno es una de las cosas que más me asombra. No estamos hablando solo de coches futuristas, ¡no, no! Las aplicaciones son tan variadas que van desde pequeños dispositivos electrónicos hasta la generación de energía a gran escala para ciudades enteras. Es como tener un comodín energético en la mano. He visto prototipos de coches y autobuses que ya funcionan con pilas de combustible, y marcas importantes de automóviles están invirtiendo mucho en esto, con la expectativa de que en los próximos años estos vehículos sean una realidad palpable en el mercado. La idea de que mi próximo coche pueda ser uno de estos, con su reabastecimiento rápido y cero emisiones, me llena de entusiasmo. Y no es solo el transporte terrestre; también se está explorando su uso en barcos y drones, lo que abriría un abanico inmenso de posibilidades para la logística y la movilidad.

Más allá de los vehículos: Un mundo de posibilidades

Pero las celdas de combustible van mucho más allá de la automoción. ¿Se imaginan tener un sistema de energía de respaldo de emergencia en hospitales o centros de datos que no contamine y sea increíblemente fiable? ¡Pues es una realidad! Las celdas de combustible de óxido sólido (SOFC), por ejemplo, se están desarrollando para generadores de energía estacionarios en edificios, aprovechando incluso el calor residual que producen para aumentar la eficiencia global. ¡Es un dos por uno energético! También tienen un potencial enorme en aplicaciones portátiles, reemplazando baterías en dispositivos como ordenadores o smartphones, lo que nos daría una autonomía impensable hasta ahora. Y, a nivel macro, la capacidad de generar electricidad a gran escala y almacenar el exceso de energía renovable en forma de hidrógeno es un cambio de juego para la estabilidad de la red eléctrica, especialmente cuando dependemos cada vez más de fuentes intermitentes como la solar o la eólica. Para mí, pensar en estas aplicaciones es visualizar un futuro donde la energía es más limpia, más abundante y más accesible para todos.

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La “Economía del Hidrógeno”: Un cambio de paradigma

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Cuando la gente habla de la “economía del hidrógeno”, a veces suena a concepto abstracto, pero déjenme decirles, ¡es algo muy real y con un impacto inmenso! Se refiere a un modelo económico energético donde el hidrógeno es el protagonista principal, sustituyendo a los combustibles fósiles como una fuente de energía baja en carbono. Esto no solo tiene que ver con la energía en sí, sino con una transformación profunda en cómo producimos, almacenamos y usamos la energía en todos los sectores. Pienso en cómo esto podría cambiar por completo industrias enteras, desde la manufactura hasta la generación de empleo. Un estudio que leí hace poco proyecta que solo en México, la inversión en hidrógeno verde podría alcanzar los 60 mil millones de dólares del 2025 al 2050, ¡generando 3 millones de empleos! Estas cifras me hacen pensar en el potencial de crecimiento y desarrollo que puede traer esta nueva economía, creando oportunidades donde antes no las había.

Un futuro más verde y próspero

Esta “economía del hidrógeno” tiene la capacidad de mitigar el cambio climático de una forma radical, reduciendo las emisiones de dióxido de carbono en millones de toneladas. No es solo una cuestión de reemplazar un combustible por otro, sino de repensar todo nuestro sistema energético para que sea más sostenible y resiliente. Imaginen un futuro donde la energía que usamos para nuestros coches, nuestras casas y nuestras fábricas no genere contaminación. Ese es el futuro que promete el hidrógeno. Además, la producción local de hidrógeno, especialmente el verde, a partir de energías renovables como la solar o la eólica, reduciría drásticamente nuestra dependencia de combustibles fósiles importados, fortaleciendo la seguridad energética y la economía de los países. Es cierto que implica grandes inversiones y la creación de nuevas infraestructuras, pero los beneficios a largo plazo, tanto económicos como medioambientales, son inmensos. Yo, personalmente, estoy convencida de que es una inversión en nuestro propio futuro, en la salud de nuestro planeta y en la prosperidad de las próximas generaciones.

País/Región Enfoque principal en Hidrógeno Verde Inversiones/Objetivos clave
China Mayor consumidor y productor global, transición de “gris” a “verde”. Más de 30 proyectos de hidrógeno verde en desarrollo, con planes económicos que reconocen el hidrógeno como una industria del futuro.
Unión Europea Descarbonización, impulso de la Alianza Europea para el Hidrógeno Limpio. Objetivo de 40 GW de capacidad de electrolizadores de hidrógeno renovable para 2030.
Japón Pionero en estrategia nacional de hidrógeno. Invirtió 670 millones de USD en tecnología de hidrógeno y pilas de combustible solo en 2020.
España Producción y exportación de hidrógeno renovable, Corredor H2Med. Objetivo de 11 GW de capacidad para 2030, financiación de 16 proyectos en el programa del valle del hidrógeno.
Australia Megaproyectos de producción de hidrógeno verde con energía renovable. Lidera con cinco megaproyectos, incluyendo el Asian Renewable Energy Hub de 14 GW.
Chile Potencial para ser productor más eficiente del mundo gracias a condiciones naturales. Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, proyecto HNH Energy con 11.000 millones de USD de inversión.

El futuro a la vista: Proyecciones y expectativas

Si echamos un vistazo al futuro, las proyecciones para el mercado del hidrógeno y las celdas de combustible son, sinceramente, espectaculares. Estoy segura de que no estoy exagerando al decir que estamos presenciando el nacimiento de una nueva era energética. Según varios informes, la demanda global de hidrógeno podría multiplicarse por cinco para el año 2050, alcanzando un valor estimado de hasta 2.5 billones de dólares anuales, lo que representaría alrededor del 18% de la demanda total de energía. ¡Es una barbaridad! Esto se debe a que cada vez más gobiernos e industrias están priorizando los esfuerzos de descarbonización, y el hidrógeno se posiciona como una pieza clave para lograrlo. Pienso en cómo esto afectará no solo a las grandes empresas energéticas, sino a los innovadores, a los pequeños emprendedores y a la creación de startups que buscarán soluciones en este nuevo paradigma.

Un crecimiento imparable y nuevas oportunidades

El segmento de las celdas de combustible, en particular, tiene una posición dominante en el mercado de hidrógeno a energía, gracias a la creciente investigación y desarrollo de estas como una alternativa a las baterías de iones de litio en vehículos eléctricos. Se espera que la eficiencia de las celdas de combustible siga mejorando, lo que impulsará aún más su adopción. De hecho, el mercado global de hidrógeno y celdas de combustible se proyecta que pasará de 4.61 mil millones de USD en 2023 a 56.22 mil millones de USD en 2032. Estos números no son solo estadísticas frías; representan un montón de oportunidades, de empleos y de posibilidades para construir un mundo mejor. Mi optimismo viene de ver la cantidad de talento y de recursos que se están volcando en este campo, y cómo se están abordando los retos para convertirlos en nuevas soluciones. Desde mi perspectiva, el hidrógeno no es solo un combustible; es el motor de una nueva economía global que promete ser más limpia, más justa y más próspera para todos.

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Reflexiones finales

¡Y con esto llegamos al final de este viaje por el fascinante mundo del hidrógeno y las celdas de combustible! Espero de corazón que hayan disfrutado tanto como yo al desentrañar todas las capas de esta tecnología que promete revolucionar nuestra forma de vivir. Lo que más me entusiasma es ver cómo, a pesar de los desafíos que aún tenemos por delante, el ingenio humano y el compromiso con un futuro más limpio nos están llevando a soluciones energéticas que antes parecían impensables. No me cabe duda de que estamos en el umbral de una transformación energética sin precedentes, y ser parte de ella, aunque sea solo investigando y compartiendo con ustedes, ¡me llena de una alegría inmensa! Sigamos atentos, porque el futuro del hidrógeno se construye día a día, y estoy segura de que nos traerá sorpresas maravillosas.

Información útil que deberías saber

1. Las celdas de combustible de hidrógeno generan electricidad mediante una reacción electroquímica, ¡no combustión!, emitiendo únicamente agua y calor como subproductos, lo que las hace increíblemente limpias.
2. La eficiencia de las celdas de combustible supera ampliamente a los motores de combustión interna, traduciéndose en un mayor aprovechamiento de la energía y menor consumo de combustible.
3. El mercado global de celdas de combustible de hidrógeno está proyectado para alcanzar cerca de 50 mil millones de USD para 2033, con Asia-Pacífico y Europa liderando la carrera de inversión y desarrollo.
4. Uno de los mayores desafíos actuales es la creación de una infraestructura robusta para el almacenamiento y transporte de hidrógeno, así como la reducción del costo de producción del hidrógeno verde.
5. Las aplicaciones de esta tecnología son vastísimas, abarcando desde vehículos terrestres y marítimos hasta sistemas de energía estacionarios y dispositivos electrónicos portátiles, ¡el potencial es ilimitado!

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Puntos clave a recordar

Si hay algo que quiero que se lleven hoy de esta charla es que el hidrógeno no es solo una alternativa energética, ¡es una revolución en ciernes! Su promesa de cero emisiones en el punto de uso lo posiciona como un pilar fundamental en la descarbonización global. Ver cómo países y grandes empresas apuestan por esta tecnología, invirtiendo miles de millones, me da la certeza de que estamos frente a un cambio de paradigma que transformará nuestra economía y, lo más importante, ¡mejorará la salud de nuestro planeta para las futuras generaciones! Es emocionante pensar en un mundo donde la energía sea abundante, limpia y generada de manera sostenible.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: arece sacado de una película de ciencia ficción, ¿verdad? Pero déjenme decirles, ¡es más real y prometedor de lo que imaginamos! Estamos viviendo un momento clave donde la energía limpia ya no es solo una opción, sino una necesidad urgente, y el hidrógeno está emergiendo con una fuerza imparable en el panorama energético global. He notado cómo cada día más países y empresas están apostando fuertemente por esta fuente, no solo en vehículos, sino también en industrias, ¡y las cifras de inversión son una locura! Es como si de repente, el futuro energético estuviera tocando a nuestra puerta, y este combustible silencioso y poderoso fuera la llave. Personalmente, me emociona pensar en las posibilidades que esto abre para un planeta más limpio y una economía más verde. Pero, ¿estamos realmente listos para esta revolución? ¿Qué nos depara el mercado global en los próximos años? Acompáñenme, porque vamos a desentrañar este fascinante universo y descubrir juntos todas sus aristas. En este artículo, les aseguro que vamos a conocer cada detalle con la mayor precisión.

Preguntas Frecuentes sobre la Tecnología de Celdas de Combustible de Hidrógeno

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Q1: ¿Qué es exactamente una celda de combustible de hidrógeno y cómo transforma el hidrógeno en energía?
A1: ¡Ay, esta es la pregunta del millón y la que más me gusta explicar! Imagínense una batería, pero que nunca se “agota” mientras le sigan suministrando su “alimento”. Una celda de combustible de hidrógeno es precisamente eso: un dispositivo que convierte la energía química del hidrógeno y el oxígeno en electricidad, agua y calor, ¡sin combustión! Es decir, no hay fuego, no hay explosiones como las de los motores tradicionales, sino una reacción electroquímica súper limpia. Lo que a mí me fascina es la simplicidad y la eficiencia de este proceso. Piensen en un coche eléctrico, pero que en lugar de recargarse enchufándolo a la corriente, se “llena” con hidrógeno, y mientras conduce, produce su propia electricidad. Es como magia, pero es pura ciencia. Directamente, la experiencia de ver un prototipo funcionar es increíblemente inspiradora. Es el futuro, funcionando hoy, frente a tus ojos. Es tan fascinante que una vez estuve horas viendo videos de cómo un camión de hidrógeno solo emitía vapor de agua. ¿No es genial?Q2: ¿Cuáles son las ventajas más destacadas de la energía del hidrógeno frente a otras fuentes limpias, y qué obstáculos aún enfrentamos para su adopción masiva?
A2: ¡Excelente pregunta, porque aquí es donde la cosa se pone interesante y vemos el verdadero potencial! En mi experiencia, las ventajas son varias y muy potentes. Primero, la cero emisión de contaminantes en el punto de uso; solo produce agua. Esto, para mí, ya es un golazo para nuestro planeta. Segundo, la versatilidad: puede alimentar desde coches y autobuses hasta hogares, fábricas e incluso barcos y aviones, ¡imaginen eso! Y lo que me parece brutal es que los vehículos de hidrógeno se repostan casi tan rápido como uno de gasolina, a diferencia de los eléctricos de batería que necesitan más tiempo. Yo lo he visto en acción y el tiempo de espera es mínimo. Sin embargo, no todo es color de rosa, y siento que es importante ser realistas. Los obstáculos actuales incluyen el coste, que todavía es elevado en comparación con otras tecnologías, la infraestructura de repostaje, que aún es incipiente en la mayoría de los países (aunque en España, por ejemplo, se está avanzando con planes ambiciosos como la “Hoja de

R: uta del Hidrógeno”), y la producción del llamado “hidrógeno verde”, que es el que se obtiene de fuentes renovables, aún debe escalar mucho para ser económicamente competitivo a gran escala.
Es un camino, y como todo camino innovador, tiene sus baches, pero mi instinto me dice que estamos en la dirección correcta. Q3: ¿Cuándo podemos esperar ver la tecnología de celdas de combustible de hidrógeno en nuestro día a día, y qué papel jugará en el mercado energético global en los próximos años?
A3: ¡Esta es la pregunta que todos nos hacemos y que más me entusiasma responder! Si me preguntan a mí, y basándome en lo que he investigado y vivido en foros y conferencias, la tecnología de celdas de combustible de hidrógeno no es un futuro lejano; ¡ya está aquí, aunque aún de forma incipiente!
Ya vemos vehículos en fase de prueba o disponibles en mercados específicos, especialmente en Asia y algunas partes de Europa. Para mí, la clave es que su integración en nuestro día a día será gradual.
En los próximos 5 a 10 años, lo que siento que veremos más es su adopción en flotas de transporte público, camiones de carga pesada, y quizás en sistemas de respaldo energético para edificios o centros de datos.
En el mercado global, el hidrógeno jugará un papel crucial como vector energético. Lo que mi experiencia me dice es que no va a reemplazarlo todo de la noche a la mañana, sino que complementará a las energías renovables como un “almacén” y “transportador” de energía.
Países como Alemania, Japón y España están invirtiendo a lo grande en estrategias nacionales de hidrógeno, lo que me hace pensar que veremos un crecimiento exponencial en la producción de hidrógeno verde y en la expansión de su infraestructura.
Es como si el mundo estuviera despertando a una nueva era energética, y el hidrógeno es, sin duda, uno de los protagonistas más emocionantes de esta historia.
¡Estoy segura de que en una década miraremos atrás y nos asombraremos de lo mucho que hemos avanzado!