La energía es la columna vertebral de nuestro progreso, pero la transición hacia fuentes sostenibles presenta un desafío crucial: ¿cómo almacenar esa energía limpia cuando no la necesitamos de inmediato?
Aquí es donde el hidrógeno, ese elemento tan simple, emerge como una solución fascinante, especialmente cuando se une a las energías renovables. Siempre me ha parecido increíble el potencial que tiene el hidrógeno verde para transformar nuestro panorama energético.
Es asombroso ver cómo, a través de la electrólisis alimentada por el sol o el viento, podemos crear un combustible versátil que no solo no contamina, sino que puede estabilizar las redes eléctricas y descarbonizar sectores clave como el transporte pesado y la industria.
La verdad es que esta sinergia entre el hidrógeno y las renovables no es una quimera del futuro, sino una realidad en plena expansión, con inversiones y proyectos que están redefiniendo lo que creíamos posible en materia energética y de sostenibilidad.
Lo he seguido de cerca, y es fascinante cómo esta tecnología está abriendo caminos impensados para una verdadera economía circular. Vamos a explorarlo a fondo.
La energía es la columna vertebral de nuestro progreso, pero la transición hacia fuentes sostenibles presenta un desafío crucial: ¿cómo almacenar esa energía limpia cuando no la necesitamos de inmediato?
Aquí es donde el hidrógeno, ese elemento tan simple, emerge como una solución fascinante, especialmente cuando se une a las energías renovables. Siempre me ha parecido increíble el potencial que tiene el hidrógeno verde para transformar nuestro panorama energético.
Es asombroso ver cómo, a través de la electrólisis alimentada por el sol o el viento, podemos crear un combustible versátil que no solo no contamina, sino que puede estabilizar las redes eléctricas y descarbonizar sectores clave como el transporte pesado y la industria.
La verdad es que esta sinergia entre el hidrógeno y las renovables no es una quimera del futuro, sino una realidad en plena expansión, con inversiones y proyectos que están redefiniendo lo que creíamos posible en materia energética y de sostenibilidad.
Lo he seguido de cerca, y es fascinante cómo esta tecnología está abriendo caminos impensados para una verdadera economía circular. Vamos a explorarlo a fondo.
La Promesa del Hidrógeno Verde: Un Almacén de Energía Renovada y Flexible

Siempre he sido de los que piensan que las soluciones energéticas deben ser tan dinámicas como la vida misma, y el hidrógeno verde me ha demostrado exactamente eso.
Imagina un día de mucho sol o viento, cuando las placas solares y los aerogeneradores están a pleno rendimiento, generando más electricidad de la que la red puede consumir o de la que necesitamos en ese instante.
¿Qué hacemos con ese excedente? Antes se perdía, era un desperdicio de energía limpia que me dolía profundamente. Pero ahora, gracias al hidrógeno, podemos transformar esa energía eléctrica en un combustible que se puede almacenar y transportar, rompiendo con la intermitencia que tanto se le achaca a las renovables.
Esto no es solo eficiencia; es darle un propósito y un valor a cada rayo de sol y a cada ráfaga de viento. He visto cómo se discute la necesidad de estas soluciones en todos los foros de energía a los que asisto, y la verdad es que el potencial de almacenamiento del hidrógeno es un cambio de juego que nos emociona a todos los que trabajamos en la sostenibilidad.
Su versatilidad para luego ser convertido en electricidad cuando no hay sol o viento, o para usarlo directamente en otros sectores, es simplemente revolucionaria.
1. Más Allá de la Intermitencia: Estabilizando la Red Eléctrica
Una de las mayores objeciones que he escuchado a lo largo de los años sobre las energías renovables, y que de alguna manera compartía al principio, es su naturaleza intermitente.
El sol no siempre brilla, el viento no siempre sopla con la misma intensidad. Esto generaba preocupación sobre la estabilidad de la red eléctrica, ¿qué pasaría en los picos de demanda o en los momentos de baja producción?
Pues el hidrógeno verde, como lo he estudiado y visto implementado, actúa como un amortiguador perfecto. Cuando hay un exceso de energía renovable, esta se utiliza para producir hidrógeno mediante electrólisis.
Luego, ese hidrógeno puede almacenarse en grandes cantidades, incluso en cavernas subterráneas o tanques presurizados, y reconvertirse en electricidad cuando la demanda es alta o la producción renovable baja, utilizando celdas de combustible o turbinas adaptadas.
Esto no solo garantiza un suministro constante, sino que también evita la necesidad de encender centrales térmicas de respaldo, que suelen ser muy contaminantes.
Para mí, es como tener una batería gigante, limpia y adaptable, que le da a la red eléctrica una robustez que nunca antes habíamos imaginado. La verdad es que es un alivio ver cómo se soluciona uno de los grandes retos de la transición energética.
2. Cómo se Produce: La Magia de la Electrólisis Alimentada por Fuentes Limpias
El proceso de producción de hidrógeno verde es, para mí, casi poético por su simplicidad y su impacto. Se trata de la electrólisis del agua, un proceso que separa el hidrógeno del oxígeno usando electricidad.
Pero lo crucial aquí es que esa electricidad provenga exclusivamente de fuentes renovables, como la solar fotovoltaica o la eólica. He tenido la oportunidad de visitar algunas plantas piloto y ver de cerca los electrolizadores, y es impresionante ver cómo estas máquinas, con la energía del sol, pueden dividir una molécula de agua para obtener ese combustible preciado.
Es un ciclo virtuoso: energía limpia genera un combustible limpio. No hay emisiones de carbono ni contaminantes en este proceso. Además, el oxígeno que se libera es inofensivo para la atmósfera y puede tener usos industriales.
La pureza de este método, sumada a la abundancia de agua (aunque el acceso a agua dulce en algunas regiones es un desafío que se está abordando con desalinización si es necesario), lo convierte en una opción increíblemente atractiva a largo plazo.
Realmente, es el pilar fundamental para construir una economía del hidrógeno verdaderamente sostenible y respetuosa con nuestro planeta.
Desbloqueando Sectores Clave: De la Fábrica al Asfalto y Más Allá
Cuando hablamos de descarbonización, no podemos quedarnos solo en la electricidad. Hay industrias y tipos de transporte que, por su naturaleza, son muy difíciles de electrificar directamente y que dependen en gran medida de combustibles fósiles.
Aquí es donde el hidrógeno verde se convierte en un héroe inesperado, un elemento clave para alcanzar las metas climáticas que tanto anhelamos. Recuerdo haber pensado que algunos sectores estaban condenados a ser grandes emisores, pero mi perspectiva ha cambiado drásticamente al ver el potencial del hidrógeno.
No solo es un combustible, sino una materia prima limpia que puede transformar la forma en que producimos acero, cemento, fertilizantes o incluso la manera en que movemos buques mercantes o camiones pesados.
Es fascinante cómo una única solución puede atacar problemas tan diversos y complejos, abriendo un abanico de posibilidades para la sostenibilidad industrial y el transporte de larga distancia que antes parecían inalcanzables.
1. La Industria Pesada: Un Gigante por Descarbonizar con Energía Limpia
He seguido muy de cerca el debate sobre cómo descarbonizar industrias como la siderurgia, la química o la cementera, que son intensivas en energía y procesos con altas emisiones.
Hasta hace poco, la electrificación directa era un reto inmenso o simplemente inviable para muchas de sus operaciones, especialmente aquellas que requieren altas temperaturas.
El hidrógeno verde ofrece una alternativa real y limpia. Por ejemplo, en la producción de acero, se puede reemplazar el carbón como agente reductor, eliminando las emisiones de CO2.
En la industria química, puede ser una materia prima para producir amoníaco (fertilizantes) o metanol sin generar huella de carbono. Esto para mí es un salto gigantesco, porque significa que podemos seguir produciendo los materiales esenciales para nuestra sociedad, pero de una manera que no destruya nuestro planeta.
He visto proyectos piloto en Europa y Asia que ya están demostrando la viabilidad técnica y económica de estas transformaciones, lo cual me llena de esperanza y me hace creer que esta revolución industrial verde es más que un sueño.
2. Transformando el Transporte: Más Allá de los Vehículos Ligeros y la Electrificación
Si bien los vehículos eléctricos están revolucionando el transporte de pasajeros, hay segmentos donde las baterías no son la solución más práctica por su peso, tiempo de recarga o autonomía.
Pienso en los camiones de larga distancia, los trenes, los barcos y, en un futuro no muy lejano, quizás incluso los aviones. Aquí es donde el hidrógeno entra en juego de una manera espectacular.
Los vehículos de pila de combustible de hidrógeno (FCEV) ofrecen una autonomía comparable a la de los vehículos de gasolina o diésel y se repostan en cuestión de minutos.
He hablado con ingenieros que están desarrollando estos sistemas, y la potencia y eficiencia que logran son impresionantes. Además, al quemarse en motores de combustión modificados o reaccionar en pilas de combustible, el único subproducto es vapor de agua.
Esto significa que podemos tener flotas de camiones sin emisiones en las carreteras, trenes que no dependen de la catenaria, y buques que navegan por los océanos sin contaminar.
Me emociona pensar en ciudades con aire más limpio y rutas comerciales sostenibles gracias a esta tecnología.
3. Ejemplos Concretos en España y Latinoamérica: La Realidad en Marcha
No se trata de una quimera del futuro; los proyectos con hidrógeno verde ya son una realidad tangible en muchas partes del mundo, incluyendo España y diversos países de Latinoamérica.
Me ha parecido increíble seguir de cerca cómo empresas energéticas y conglomerados industriales están invirtiendo fuertemente. En España, por ejemplo, tenemos iniciativas como el Corredor Vasco del Hidrógeno o el Valle del Hidrógeno de Cataluña, donde se planean gigaplantas de electrólisis y se desarrollan proyectos en puertos y zonas industriales para integrar el hidrógeno.
En Chile, el “Valle del Hidrógeno Verde” en Magallanes, aprovechando sus vientos patagónicos, busca ser un exportador global de este combustible. En Colombia, Brasil y Argentina, también se están explorando sus vastos recursos renovables para proyectos a gran escala, desde el uso en transporte público hasta la descarbonización de refinerías.
He visto la pasión con la que ingenieros y científicos locales están trabajando en estas iniciativas, y me siento orgulloso de ver cómo nuestra región se posiciona en la vanguardia de esta revolución energética.
La tabla a continuación resume algunas aplicaciones clave del hidrógeno verde:
| Sector de Aplicación | Impacto del Hidrógeno Verde | Beneficio Clave |
|---|---|---|
| Almacenamiento de Energía | Transforma el exceso de energía renovable en un combustible almacenable y transportable. | Estabiliza la red eléctrica, minimiza el desperdicio de energía limpia. |
| Industria Pesada (Acero, Cemento, Química) | Sustituye combustibles fósiles y agentes reductores en procesos de alta temperatura y químicos. | Reduce drásticamente las emisiones de CO2 en sectores difíciles de descarbonizar. |
| Transporte (Pesado, Marítimo, Ferroviario, Aviación) | Alimenta vehículos de pila de combustible o motores de combustión modificados. | Autonomía y tiempos de repostaje competitivos sin emisiones contaminantes. |
| Producción de Fertilizantes | Utiliza hidrógeno verde en la producción de amoníaco. | Fertilizantes con huella de carbono muy baja o nula. |
| Calefacción Residencial/Industrial | Puede ser mezclado con gas natural o usado directamente en sistemas de calefacción adaptados. | Descarbonización de redes de gas existentes. |
La Inversión Crece: Oportunidades que no Podemos Ignorar en la Economía del Hidrógeno
Si hay algo que me ha quedado claro al seguir de cerca la trayectoria del hidrógeno verde, es que no es una moda pasajera, sino una tendencia con un respaldo económico y político cada vez más robusto.
Las cifras de inversión, las alianzas estratégicas entre empresas y la creación de fondos específicos para el hidrógeno son prueba irrefutable de que estamos ante una de las mayores oportunidades económicas de nuestro tiempo.
Siento una enorme emoción al ver cómo se están moviendo los capitales hacia este sector, porque significa no solo que se cree en la tecnología, sino que se ve un retorno claro a largo plazo, creando empleos de calidad y desarrollando una nueva cadena de valor global.
Es una señal poderosa de que el mundo se está tomando en serio la descarbonización y que el hidrógeno es una pieza central de esa estrategia. La verdad es que las perspectivas son impresionantes, y el ecosistema empresarial alrededor del hidrógeno está creciendo a un ritmo vertiginoso.
1. Proyectos Pioneros que Marcan el Camino para la Inversión
La inversión no es solo en investigación y desarrollo; está materializándose en proyectos de gran envergadura en todo el mundo. He visto cómo se anuncian “gigafactorías” de electrolizadores, proyectos de infraestructura para transportar hidrógeno (gasoductos adaptados o nuevos), y la construcción de grandes plantas de producción de hidrógeno verde alimentadas por enormes parques eólicos o solares.
Empresas energéticas tradicionales, startups innovadoras, fabricantes de vehículos y hasta gigantes de la industria pesada están inyectando miles de millones de euros en esta tecnología.
Estos proyectos pioneros no solo demuestran la viabilidad técnica y económica del hidrógeno a escala, sino que también actúan como catalizadores, atrayendo aún más inversión y talento.
Para mí, es como ver nacer una nueva industria desde cero, con el potencial de redefinir el panorama energético y generar una prosperidad sostenible que tanto necesitamos.
El dinamismo en el sector es palpable, y cada anuncio de inversión me reafirma en que estamos en el camino correcto.
2. El Papel Crucial de los Gobiernos y las Empresas en el Impulso del Hidrógeno
Detrás de esta ola de inversión y proyectos, hay un motor fundamental: las políticas de apoyo de los gobiernos y la visión estratégica de las grandes empresas.
He observado cómo países de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y China, entre otros, han lanzado estrategias nacionales del hidrógeno con ambiciosas metas y cuantiosas ayudas.
Subvenciones, exenciones fiscales, marcos regulatorios claros y el establecimiento de fondos de inversión público-privados están acelerando la maduración de la tecnología y la reducción de sus costos.
Por otro lado, las empresas están asumiendo riesgos calculados, invirtiendo en I+D, construyendo alianzas y desarrollando toda la cadena de valor, desde la producción hasta el uso final del hidrógeno.
Esta sinergia entre el sector público y privado es esencial y, en mi experiencia, es la clave para que el hidrógeno verde alcance su máximo potencial.
Es un trabajo conjunto que me inspira confianza en el futuro energético.
Superando los Desafíos: Innovación y Colaboración Constante para el Hidrógeno
No sería sincero si dijera que el camino del hidrógeno verde está exento de obstáculos. Como en toda tecnología emergente con un potencial disruptivo tan grande, existen desafíos significativos que deben abordarse y que, de hecho, se están abordando activamente.
Desde mi perspectiva, lo que me entusiasma no es la ausencia de problemas, sino la energía y la ingeniosidad con la que la comunidad científica, ingenieros y la industria están trabajando para superarlos.
Es una carrera contra el tiempo, sí, pero también una muestra de la capacidad humana para innovar y colaborar. He visto cómo se comparten conocimientos y se buscan soluciones conjuntas, lo cual refuerza mi creencia en el futuro de esta tecnología.
Cada reto superado no es un fin, sino un escalón más hacia una economía del hidrógeno más robusta y accesible para todos.
1. Infraestructura: El Gran Obstáculo a Superar y Cómo se Está Abordando
Uno de los mayores desafíos que siempre se menciona es la falta de una infraestructura adecuada para el transporte, almacenamiento y distribución del hidrógeno.
A diferencia del gas natural o el petróleo, la red de gasoductos e hidrogenoductos es incipiente, y el hidrógeno es una molécula pequeña que puede ser más difícil de contener.
Sin embargo, no es un problema insalvable. Se están explorando diversas soluciones: la adaptación de gasoductos existentes para el transporte de hidrógeno puro o en mezclas, la creación de nuevos hidrogenoductos dedicados, el transporte en forma líquida o en portadores de hidrógeno como el amoníaco.
También se está invirtiendo en estaciones de repostaje para vehículos de pila de combustible y en terminales portuarias para la exportación e importación.
Me parece fascinante ver cómo se están planificando estos corredores de hidrógeno a nivel continental, demostrando que la voluntad de construir la infraestructura necesaria existe y que se está trabajando de manera muy proactiva.
2. Costos y Eficiencia: Haciendo el Hidrógeno Competitivo a Escala Global
Actualmente, el costo de producción del hidrógeno verde es uno de los principales factores que limitan su adopción masiva. Aunque ha disminuido considerablemente en los últimos años, aún es más caro que el hidrógeno gris (producido a partir de combustibles fósiles).
Aquí es donde la eficiencia de los electrolizadores, el costo de la electricidad renovable y la escala de producción juegan un papel crucial. Mi experiencia me dice que la curva de aprendizaje y la economía de escala son poderosas.
A medida que se instalen más electrolizadores y la tecnología mejore, los costos seguirán bajando. Además, los avances en materiales y técnicas de producción están aumentando la eficiencia, lo que significa que se necesitará menos energía para producir la misma cantidad de hidrógeno.
Los gobiernos y las empresas están utilizando incentivos y mecanismos de mercado para impulsar esta reducción de costos, buscando que el hidrógeno verde sea competitivo en precio con los combustibles fósiles en la próxima década.
Es un reto ambicioso, pero viendo los avances en otras tecnologías renovables, tengo la certeza de que es perfectamente alcanzable.
Mirando Hacia el Futuro: Un Panorama Energético Reinventado con el Hidrógeno
Cuando me paro a pensar en lo que el hidrógeno verde puede significar para el futuro, no puedo evitar sentir un optimismo profundo. Es una pieza tan versátil que tiene el poder de integrar todas las fuentes de energía renovable, descarbonizar sectores enteros y, en definitiva, rediseñar por completo la forma en que producimos, consumimos y almacenamos energía.
Para mí, no es solo una tecnología, es un catalizador para un cambio de paradigma que nos acerca a una economía verdaderamente circular y sostenible. Es la esperanza de un futuro donde la energía abundante y limpia sea la norma, no la excepción.
1. Impacto en la Economía Circular y la Sostenibilidad Global
El hidrógeno verde encaja perfectamente en el concepto de una economía circular. No es solo un combustible, es un vector energético que permite cerrar ciclos.
Podemos usar el exceso de renovables para producirlo, emplearlo en industrias y transporte, y luego, a través de la reconversión a electricidad en pilas de combustible, completar el ciclo sin generar residuos ni emisiones.
Esto me parece fundamental. No se trata solo de reducir emisiones, sino de reimaginar nuestros sistemas productivos y energéticos para que sean inherentemente más eficientes y respetuosos con los límites planetarios.
La sostenibilidad ya no es solo una meta, sino una forma de operar, y el hidrógeno verde es una herramienta poderosa en esa transformación. Siento que estamos al borde de una era donde la prosperidad económica y la salud ambiental van de la mano.
2. Mi Visión Personal: Un Futuro Energético Emocionante y sin Precedentes
He dedicado gran parte de mi vida profesional a entender la energía, y el auge del hidrógeno verde me ha devuelto una chispa de entusiasmo que hacía tiempo no sentía.
Ver cómo los avances se suceden a diario, cómo se anuncian nuevos proyectos y cómo cada vez más personas entienden el potencial de este elemento, me llena de una enorme esperanza.
Me imagino un mundo donde el aire en nuestras ciudades sea más puro, donde los camiones y barcos no dejen huella de carbono, y donde la energía sea generada de forma limpia y almacenada de manera eficiente para todos.
No será un camino fácil, lo sé, habrá más retos y ajustes, pero la dirección es clara. Para mí, el hidrógeno verde no es solo un tema técnico; es la encarnación de la innovación humana al servicio de un futuro mejor para todos.
Estoy convencido de que viviremos un cambio energético sin precedentes, y me emociona ser parte de ello.
Para finalizar
Como he compartido a lo largo de este recorrido, el hidrógeno verde no es solo un concepto teórico, sino una realidad palpable que está transformando nuestro panorama energético. Me siento inmensamente optimista al ver cómo esta tecnología nos permite aprovechar la abundancia de las energías renovables, descarbonizando sectores impensables y ofreciendo una solución robusta a la intermitencia. Es un camino con desafíos, sí, pero la innovación y la colaboración global nos demuestran que estamos preparados para superarlos. Sin duda, el hidrógeno verde es el pilar de un futuro sostenible y una economía limpia que ya estamos construyendo.
Información útil a tener en cuenta
1. El hidrógeno verde se produce mediante electrólisis del agua utilizando exclusivamente electricidad generada por fuentes renovables, como la solar o la eólica, sin emisiones de CO2.
2. Actúa como un vector energético crucial para almacenar el excedente de energía renovable, estabilizando así las redes eléctricas y garantizando un suministro constante.
3. Su versatilidad permite descarbonizar industrias pesadas (acero, química) y sectores del transporte (camiones, barcos, trenes) donde la electrificación directa es un desafío.
4. Aunque los costos de producción y la infraestructura aún son desafíos, la inversión global y los avances tecnológicos están acelerando su competitividad y despliegue.
5. Países como España, Chile, Colombia y Brasil están a la vanguardia con proyectos significativos, posicionándose como líderes en la futura economía del hidrógeno.
Puntos clave a recordar
El hidrógeno verde es la pieza clave para integrar plenamente las energías renovables, ofreciendo una solución de almacenamiento y descarbonización para la industria y el transporte pesado. Su producción limpia y su versatilidad lo convierten en un pilar fundamental para una economía global sostenible, con inversiones crecientes y proyectos innovadores que superan los desafíos actuales.
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ersonalmente, he seguido proyectos donde se usa para almacenar la energía sobrante de parques eólicos y solares, y luego esa energía, convertida en hidrógeno, puede usarse para estabilizar la red eléctrica cuando más se necesita. Pero lo que de verdad me parece alucinante es su capacidad para descarbonizar lo que llamamos “sectores difíciles”. Hablamos del transporte pesado, esos camiones que mueven nuestra economía o los barcos que cruzan océanos, e incluso industrias como la del acero o los fertilizantes, que son gigantes emisores. Ver cómo una fábrica que siempre ha dependido de combustibles fósiles puede empezar a operar con hidrógeno verde, reduciendo drásticamente su huella, es algo que me llena de esperanza y me hace pensar que estamos en el camino correcto. Es un salto cualitativo brutal, te lo aseguro.Q2: Se habla mucho del potencial, pero ¿qué desafíos reales estamos encontrando en el camino para que el hidrógeno verde con renovables sea una solución masiva y accesible?
A2: ¡Uf! Esa es la pregunta del millón, la verdad. Aunque el potencial es inmenso y yo lo he comprobado, los desafíos no son menores y es importante ser realistas. El principal, a día de hoy, sigue siendo el coste. Producir hidrógeno verde mediante electrólisis alimentada por renovables es un proceso que aún requiere mucha inversión en tecnología y, por ende, el hidrógeno resultante es más caro que el gris (el producido con combustibles fósiles).
R: ecuerdo haber estado en una charla donde se discutía la inversión necesaria para escalar la producción de electrolizadores, y es una cifra que te hace pensar.
Luego está la infraestructura: necesitamos redes de transporte (tuberías dedicadas, por ejemplo) y puntos de repostaje o consumo a gran escala. No es algo que se construya de la noche a la mañana, requiere planificación, terrenos y permisos, que en España, por ejemplo, pueden ser un laberinto.
Y, por supuesto, la eficiencia energética. Aunque es limpio, convertir electricidad en hidrógeno y luego volver a usar ese hidrógeno implica pérdidas en el proceso.
Pero no te equivoques, aunque son retos considerables, la velocidad a la que se está innovando y reduciendo costes es impresionante. Es una carrera de fondo, pero vamos a muy buen ritmo.
Q3: Mencionas que esta sinergia no es una quimera del futuro. ¿Dónde podemos ver ya ejemplos concretos de esta implementación que nos hagan sentir que estamos en una economía más circular y sostenible?
A3: Es una de las cosas que más me fascinan, porque de verdad no es algo de ciencia ficción, ¡está pasando ya! Directamente lo he visto y seguido de cerca en varios sitios.
En Europa, por ejemplo, hay proyectos piloto en puertos donde se busca descarbonizar las operaciones portuarias y el combustible de los barcos usando hidrógeno verde generado con energía eólica marina.
Piensa en el impacto de eso. También estamos viendo cómo grandes industrias siderúrgicas están probando el hidrógeno verde para reemplazar el carbón en la producción de acero, lo que es un game-changer brutal en uno de los sectores más contaminantes.
Y no solo a gran escala; hay autobuses de transporte público en algunas ciudades europeas que ya funcionan con hidrógeno, con sus estaciones de repostaje dedicadas, alimentadas por energía solar.
Es increíble ver cómo esa electricidad del sol se transforma en el combustible que mueve una ciudad sin emisiones. Es el tipo de proyecto que te hace decir: “¡Esto es real!
¡Esto es lo que necesitamos!” Y la inversión, tanto pública como privada, que está fluyendo hacia estas iniciativas es brutal, lo que indica que no es un experimento, sino una dirección estratégica clara hacia esa economía circular de la que tanto hablamos.
Me emociona ser testigo de ello.
📚 Referencias
Wikipedia Enciclopedia
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